ETAPAS DEL PROCESO CREATIVO IV: LA CONSTRUCCIÓN DE PERSONAJES

Después de haber buscado la inspiraciónsoñar la idea y por último haber hecho el trabajo de definir en unas pocas líneas el esqueleto de tu historia, todo ello explicado en los anteriores artículos de este blog, ahora es el momento de empezar a trabajar los personajes.

Existen varios métodos para poder hacerlo, desde las fichas de personajes, trabajar los aspectos concretos de los mismos como el MOO, la Voz, el Arco, etc. o incluso trabajar los personajes en base al Eneagrama de la Personalidad, elementos, todos ellos, que solemos trabajar muy concienzudamente en los cursos de guion donde hacemos especialmente hincapié en este tema, porque como ya comenté en otro artículo:  CÓMO CONSEGUIR UN GUION REALMENTE ORIGINAL: “EL DISCURSO DEL PERSONAJE”, la forma de contar la historia y el diseño de los personajes son los únicos elementos que pueden hacer que un guion acabe diferenciándose de otro y ser realmente original.

Dejando a parte las herramientas ya mencionadas, necesitaría varios posts para explicar cada una de ellas, lo que está claro es que el elemento fundamental desde donde podemos partir y empezar a trabajar un personaje es preguntarnos:

¿Qué es lo que realmente quiere mi personaje?

Nuestro personaje, consciente de ese deseo, se esfuerza por alcanzarlo durante toda nuestra historia. Es importante tener claro, como guionistas, que debemos encontrar también los elementos opositores que hagan que conseguir ese objetivo se dificulte lo máximo posible.

La mayoría de las historias, no todas, suelen tener dos tipos de impulsos: internos y externos. 

Por lo general, los primeros atienden a las necesidades mas profundas del personaje, lo que le mueve, los sentimientos, los traumas, el pasado, lo que atiende a lo más profundo del mundo interior del personaje. Los objetivos externos suelen hacer referencia a las acciones del mundo exterior que envuelve la vida del personaje, la trama principal suele basarse en esos aspectos en la mayoría de los casos. Teniendo esto en cuenta siempre podemos trabajar tanto los objetivos como los elementos opositores de forma interna y/o externa. 

Pongamos de nuevo como ejemplo El Padrino en una de las secuencias más impresionantes de la historia del cine. Michael Corleone tiene el objetivo (externo) de vengar la muerte de su padre y salir impune, y por supuesto también tiene el objetivo (interno) de superar sus propios miedos, va a cruzar una línea roja que le cambiará la vida, pasar de ser un héroe de guerra a un asesino buscado por el resto de Familias de la mafia neoyorquina. Cuando hablamos de objetivos, inevitablemente tenemos que hablar también de su oposición: enfrentarse a un Capo de la mafia y a un jefe de policía (oposición externa) y a la vez, enfrentarse a sus propios miedos (oposición interna).

 |Estas Imágenes No Son Propiedad De Espacio Crea Cine Y Se Utilizan Exclusivamente Con Fines Educativos.|

No todas las películas dividen su historia interna y externa a partes iguales, hay películas que se centran más en los conflictos emocionales de los personajes y otras que se centran en los conflictos externos como podría ser cualquiera de las películas de 007, por ejemplo, dónde la trama externa cobra mucha más relevancia que los conflictos emocionales del personaje. Ejemplos de lo contrario se podrían encontrar en las películas de mi directora favorita Chantal Akerman, donde sus tramas se centran exclusivamente en los conflictos internos del personaje.

En todo caso, tras haber trabajado todos tus personajes con las distintas herramientas anteriormente citadas, siempre puedes hacerte ciertas preguntas para asegurarte de que vas por el buen camino:

Elementos que tu personaje principal debe tener:

  • Una importante motivación personal para lograr la meta
  • Un personaje que haga de elemento de oposición y ejerza una posición de fuerza capaz de impedir el objetivo del personaje
  • La voluntad de actuar contra la oposición y de aprender y crecer
  • Emociones humanas, rasgos, valores y debilidades con las que los espectadores puedan identificarse
  • Un punto de vista particular de la vida, el mundo y de uno mismo
  • Detalles que son exclusivamente de tu personaje
  • Una vida y una voz propias
  • Un evento clave del pasado que ha dado lugar a un defecto de carácter
  • Una necesidad interior de la que tal vez el personaje no se dé cuenta al principio de la historia

Hay que evaluar del mismo modo al resto de los personajes y especialmente al personaje de oposición. No hay que olvidar tampoco que todos los personajes tienen características sociológicas, psicológicas y fisiológicas.

Algunas preguntas que nos podemos hacer a la hora de trabajar nuestros personajes podrían ser:

  • ¿Cómo maneja el estrés, la presión, las relaciones, los problemas, las emociones?
  • ¿Es extrovertido o tímido? ¿Intuitivo o analítico? ¿Activo o pasivo?
  • ¿Cuál es su experiencia más traumática? ¿La experiencia más emocionante?
  • ¿Cuál es su rasgo dominante?
  • ¿Qué hace y piensa cuando está solo?
  • ¿Quiénes son las personas más importantes en su vida?
  • ¿Cómo se relaciona con cada uno?
  • ¿Cómo crece o cambia tu personaje central a lo largo de la historia?
  • ¿La audiencia se identificará con tu personaje central en algún nivel?

Una vez finalizado el trabajo de los personajes conviene revisar todo el trabajo anterior que expliqué en el artículo: ETAPAS DEL PROCESO CREATIVO III: EL ESQUELETO DE TU HISTORIA para corregir o incorporar cualquier cambio que haya podido surgir tras este trabajo con los personajes. Nunca hay que olvidar que el guion está vivo, es un trabajo en constante cambio y que en la reescritura radica la virtud y el verdadero trabajo del guionista.

Una vez acabes con este trabajo podrás continuar con la siguiente etapa del proceso: EL DESARROLLO DE LA TRAMA.

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