ETAPAS DEL PROCESO CREATIVO II: SOÑAR LA IDEA

Para soñar la idea lo peor que se puede hacer es sentarse frente al ordenador y tratar de escribir. En esta etapa, todavía, nuestra historia no está lo suficientemente madura como para poder ser reflejada en papel. Disfrutemos del proceso.

Una de las mejores herramientas que se pueden utilizar para potenciar el proceso creativo es hacer cualquier actividad física que nada tenga que ver con la escritura: pasear, correr, nadar, ir en bici, hacer ejercicio, jardinería… Las buenas ideas vienen justamente durante este tipo de actividades porque precisamente estamos haciendo que el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro esté ocupado realizando una actividad mecánica haciendo que nuestro hemisferio derecho del cerebro se quede libre para “volar”. Es en esas actividades cuando se nos ocurren las mejores ideas y resolvemos cualquier encontronazo que podamos tener con nuestra historia haciendo que nos desbloqueemos.

Cuando más o menos hayamos completando el puzzle de nuestra historia podemos, también, hacer un ejercicio que a mí me ayuda muchísimo: La escritura libre.

Consiste en ponerte a escribir sin detenerte ni un solo instante. Escribir cualquier cosa que se te ocurra por la cabeza. La idea es no detenerse ni a comprobar la ortografía ni gramática, tampoco para buscar la palabra adecuada. El texto no tiene ni por qué hacer referencia al tema de la película que tengas entre manos, simplemente se trata de escribir lo que se te está pensando por la cabeza en ese momento, por ejemplo podrías escribir algo como “no tengo ni idea de qué escribir…” Ayuda mucho hacerse preguntas de cualquier tipo, pueden ser sobre tu historia, tus personajes, lo que te apetece comer o enumerar la lista de tareas que tienes que acabar al final del día. Pronto te darás cuenta de que en unos pocos minutos esa escritura libre acabará por desvelarte entresijos de tu historia. 

El resplandor (1980)

Este ejercicio recomiendo hacerlo en todo el proceso de la escritura de un guion, hay muchísimos momentos en los que os encontraréis bloqueados y sin saber por dónde seguir, es en ese momento cuando debéis sacar vuestros folios y utilizar la escritura libre, podéis haceros preguntas y contestaros en el mismo momento y de ahí veréis que sacaréis muchísima información sobre vuestra historia.

Comparto un ejemplo de escritura libre:

No se muy bien por donde empezar la historia. tengo claro que tiene que haber solo dos personajes, pero me falta bastante información. no se ¿cual puede ser su motivación? ni idea, creo que mejor eso lo dejaré para luego, ahora solo pienso en que tengo un montón de cosas que hacer antes de la hora de comer y eso es lo que me está bloqueando o por lo menos no me está dejando estar concentrada, ademas tengo que escribir el discurso ese para el domingo y quizá debería ponerme con ello y dejar la historia para más adelante, pero la verdad es que me apetece escribir esta historia mucho más, creo que quiero reflejar el paso de tiempo, como cambian las relaciones y qué ocurre cuando echas una mirada hacia atrás.

Como veréis no hay que hacer ni caso a las puntuaciones, frases completas y coherentes, simplemente dejarse llevar durante varias páginas de escritura hasta encontrar lo que se está buscando, no dejar que la mano o el teclado deje de escribir, ni se te ocurra volver a atrás para corregir o releer una idea, ya lo harás. En este caso se ha encontrado la premisa de la historia: “reflejar el paso de tiempo, como cambian las relaciones y qué ocurre cuando echas una mirada hacia atrás”. Subraya las cosas interesantes que hayan surgido, agrupa ideas, dibuja, hazte tus esquemas visuales y tira a la basura el resto de lo que hayas escrito.

Otra de las cosas que ayudan mucho a situarte en ese proceso creativo es agenciarte un ritual. Muchos escritores tienen el ritual de hacerse un te o un café en su taza preferida, tienen una chaqueta especial que se ponen, un objeto fetiche, una foto que se ponen delante, música… En mi caso, tengo una piedra ojo de tigre que me compré en un mercadillo hace años y que por lo que sea, en ese momento me inspiró. Ahora la utilizo para concentrarme en el proceso de creación antes de ponerme a trabajar. Con ella en la mano respiro hondo y me repito a mí misma que lo más importante de todo es disfrutar del proceso creativo. 

El resplandor (1980)

Como creadores, a veces nos olvidamos de por qué nos dedicamos a esto y en mi caso, creo que es importante recordármelo antes de ponerme a escribir porque tiendo a ser muy exigente conmigo misma y cuando veo que lo que escribo no es perfecto empiezo a sentirme frustrada y eso solo me puede llevar a un bloqueo, pensar en el resultado final antes que disfrutar del proceso creativo es siempre un error, por eso decidí que utilizar mi piedra y recordarme lo mucho que disfruto creando iba a ser mi ritual. Pero cada uno puede elegir el que mejor le funcione, es simplemente una manera de decirle a tu cuerpo y a tu mente que ya es hora de trabajar.

Estos y muchos otros ejercicios para la creatividad son los que exploramos en los cursos de guion que imparto. Ayuda mucho también, visitar lugares parecidos a los de tu historia, pasarte el día en un bar observando a la gente para coger ideas para tus personajes, grabar o transcribir conversaciones espontáneas que escuches por la calle…

Ser completamente flexible y dejar que la historia te lleve. Esta premisa deberías tenerla en cuenta durante todo el proceso de escritura del guion. Recuerdo con mi guion Myths, del que ya hablé en mi anterior publicación ETAPAS DEL PROCESO CREATIVO I: LA INSPIRACIÓN, que en una de mis últimas versiones decidí cambiar radicalmente a uno de mis personajes principales, pasó de ser la novia del protagonista a su hermana gemela. Ya os imaginaréis el cambio drástico que le dio a la historia, tuve que cambiarlo completamente todo, desde el principio. Evidentemente la relación entre los dos personajes ya no era la misma, pero le daba una dimensión y un peso a la historia que antes no tenía. Este cambio surgió de repente, sabía que le faltaba algo al guión y no sabía muy bien qué. Y ¡Zas! como si alguien me lo susurrara al oído me vino la idea y no tuve más remedio que sucumbir. Cambié la historia y de repente todo encajaba. Hay que estar dispuestos a eso y yo lo hice en la quinta versión de guion después de mas de casi medio año de trabajo.

Myths (2011)

Por supuesto estar en contacto con otras artes siempre ayuda a “soñar la idea”: ver películas relacionadas con tu tema, leer muchísimo, visitar un museo, ver fotografías, escuchar música… Volver a revisar los clásicos para inspirarnos.

La creatividad no es crear algo de la nada si no contar la realidad desde un nuevo punto de vista, buscando una nueva forma de conectar y de transmitir un mensaje de una forma diferente.

El resplandor (1980)
Rodaje de El resplandor (1980)

Por último, cuando ya sientas que has ejercitado bien esta etapa de “soñar tu idea” puedes hacerte unas cuantas preguntas:

¿Cuál es la idea de mi historia, la premisa, el concepto?, ¿Cuál podría ser el título? a mí personalmente me ayuda mucho conocerlo desde el principio. Y para acabar, ¿cuál es mi logline?

Si ya has llegado hasta aquí, sabes que puedes pasar a la siguiente etapa: EL ESQUELETO DE TU HISTORIA

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